sep 01 2010
MODALIDADES DE DISCRIMINACIÓN DE LAS MUJERES EN EL CENTRO DE TRABAJO.
La lucha por la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres está abriendo espacios para uno de los mayores cambios en la sociedad actual. En las últimas décadas las mujeres nos hemos incorporando a todos los niveles y ámbitos laborales. Hace apenas unos años las mujeres no teníamos derecho al voto, y en El Salvador, aunque recordamos eventos heroicos de los movimientos sociales, cubrimos con un velo de olvido las masacres y represiones contra los movimientos de mujeres que levantaron la bandera sufragista. Aunque es importante ver los progresos, es más importante ver la magnitud del problema y lo modesto de los avances.
Además, si volteamos la mirada al ámbito laboral queda mucho por hacer, las estadísticas nos muestran claramente que sigue existiendo discriminación hacia nosotras las mujeres. Ésta se traduce en el hecho de que las mujeres siempre tenemos menos posibilidades de asegurar un empleo, seguido de un menor salario por el mismo trabajo, empleos más precarios, dificultades para acceder a la dirección de las empresas, o a los cargos de elección y puestos de dirección en el gobierno. Muchas de estas dificultades provienen de la falta de espacios para poder conciliar la vida laboral, personal y familiar.
Sobran los estudios que describen las situaciones de discriminación a la mujer en el acceso al empleo, tanto desde el punto de vista de las empresas, como por la existencia de una tendencia sexista existente en los procesos de selección y contratación de personal.
Todos estos factores pueden describirse como situaciones de discriminación múltiple que se suman a concepciones muy arraigadas sobre el rol que deben jugar las mujeres. La situación familiar de la mujer también nos sitúa en clara desventaja respecto al acceso al mercado laboral, son muchos los filtros en la contratación que quitan oportunidades a las mujeres con responsabilidades, ya que, en palabras de los empleadores, luego solo pasan pidiendo permisos para atender sus problemas familiares.
En CEAL consideramos que las organizaciones sindicales y laborales debemos exigir con urgencia la implementación de un conjunto de estrategias desde el Estado hacia los empleadores privados y gubernamentales para disminuir o evitar las barreras que obstaculizan el acceso de nosotras las mujeres, al empleo en condiciones de igualdad. Entre algunas propuestas, es importante exigir a las empresas y a las ahora de moda –Ferias de Empleo- realizar una descripción objetiva de los puestos de trabajo para evitar requisitos innecesarios -como edad, sexo o presentación personal- y así, poder elegir al personal exclusivamente en función de sus competencias técnicas y profesionales.
En CEAL creemos que es necesario demandar a los empleadores del sector privado y estatal, realizar estudios minuciosos del número de personas que conforman la planilla, desglosándola por género, edad, origen, discapacidad, etc; y consecuentemente adoptar medidas que permitan reequilibrarla, sin olvidar nunca el uso de un lenguaje no discriminatorio.
Muchos estudios demuestran que las empresas con porcentajes similares de mujeres y hombres son más competitivas. Algunas incluso han creado estratégicamente equipos mixtos para fomentar la creatividad y llegar a nuevas soluciones para viejos problemas.
Finalmente, desde CEAL creemos que para cambiar los comportamientos excluyentes de los empleadores hacia las mujeres, es necesario medidas legales, políticas de Estado, incentivos, sanciones y medidas afirmativas. Pero definitivamente se necesita más que eso. No basta más mujeres contratadas en los centros de trabajo. Se necesita de un profundo cambio de cultura, que dé cómo resultado igualdad en las oportunidades y condiciones laborales para transformar los centros de trabajo en espacios más humanos y socialmente equilibrados.
POR LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES ENTRE HOMBRES Y MUJERES, ORGANIZATE …. YA !!
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